miércoles, 21 de julio de 2010

Las Tres Marías - Tres separadas con algo en común.

I

 - Tengo ganas de escribir, tengo ganas de gritar, de escribirle a la vida todo lo que he vivido desde que ella me dejo aquí.

Son tantas las cosas que he pasado que aún me abruma sentir lo que es estar vivo, sentir que respiro... soy feliz.

Dímelo tu, princesa de la noche que nunca despierta, si es que acaso mi destino se ha visto cegado por tus besos, porque si es así quiero vivir por siempre en ellos.

Por qué me salvaste a mí y solo a mi niña de los ojos bellos, es lo que me pregunto cada noche que en ti pienso.

Si es que estoy tan vivo que he dejado de respirar, que por tus besos he vuelto a amar.

Porque para hallar motivos y escribir de ellos solo basta acariciar tu pelo y hundirse en tus abrazos eternos, porque contigo dibujo magia en el cielo y el mago que estaba muerto volvió a creer en los ángeles y cielos perfectos.


II

- Ignorante es aquel que pretende saber más y así lo ostenta. Avaro, aquel que nunca tuvo, y la suerte se equivoco con él. La vida y sus luces enseñan que no hay que Odiar si no se ha Amado, no se debe despreciar si no se conoce, la única ofensa para el sabio es la indiferencia.


No juzgues a aquel que calla, el mar guarda paraísos tras la niebla que lo cubre. Tampoco a quien te abandona, probablemente ni siquiera quiera hacerlo.
Mago, aquel que aparece ilusiones y sentimientos de la nada, y juega con la ilusión de lo imposible.

Pero, ¿quien cree en la magia si ya ni el amor existe?

Te escribo a ti, aquí nadie, en mi, gran parte, para decirte, a manera de testamento, que has matado al hombre que había dejado de sentir. Irónico como aquel que tiene miedo a vivir. Me siento indefenso, como quien ha olvidado algo necesario para sobrevivir.

III

- ...Pero no me importa si vuelvo a la noche, en un cuarto adornado por humo de cigarro a la espera de noticias que me levanten del sillón.


No me importa poner el mundo al revés si es lo que quiero otra vez. No me importa si el ave que aguarda me abandona por la larga espera, por verle abandonada.

Volveré a escribir, volveré a ver la vida como lo que es, caeré dentro de las notas de mi tango gris, y recorreré las calles del recuerdo junto con los que no me abandonaron, aun dejando de ser yo quien soy.

Caeré en la burbuja de tiempo que llaman melancolía, solo para darme cuenta que sigo allí, esperando a avanzar otra vez.

((…”La inteligencia del pícaro es el descaro del intelectual, es como si la maldad moviera a la humanidad”…))

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