Bien, me rindo.
Son tantas cosas en la cabeza que aveces el desespero me atrapa, y llorar pareciera ser la única solución.
Son tantos sentimientos a la vez que el sentirse humano se vuelve poco frente a la complejidad de lo confusamente imposible.
¿Que querías mujer? ¿Amarrarme en tu hechizo ciego que no pretendía lastimarme ni hacerme feliz? Solo lograste hundirme en el limbo, enredarme en una maraña de confusiones, para no lograr saber ni lo que quiero.
No te odio... es solo que la decepción y el sinsabor que provocas es tan inmenso que solo se me ocurre quedarme perplejo, sin reacción, pues no decido que sea mas merecible. Si dedicarte parte de mi vida para despreciarte, o simplemente borrarte de mi cabeza para luego suponer que nunca me lastimaste.
Mataste en mi las palabras del alma, le robaste al hechicero su mas preciada magia, y esta es la hora en que todavía no me resigno a pensar que he llegado a ser un muerto en vida, aun si en el fondo se que así es.
Me rindo, he llegado al punto de tal sentimiento que solo me interesa perderte de vista, escapar lo mas pronto posible y sentirme tranquilo de nuevo. Me rindo, si es que así logro parpadear y aparecer en lo mas lejano que se pueda imaginar.
... Déjame solo, abandoname, permiteme recuperar la magia que contigo perdí, y ver si al menos así puedo volver a vivir...